La uva se vendimia de forma manual y se transporta a la bodega en cajas de 20 kilos. Las distintas variedades se procesan por separado, con unas maceraciones más o menos largas en función de la añada y la variedad. La fermentación transcurre a temperatura controlada entre los 23 y 26 grados. A la hora del descube se sangra el mosto de yema, que es el único que utilizamos a la hora de hacer el ensamblaje de este vino. Al finalizar su fermentación es clarificado estáticamente (sin adición de clarificantes), se estabiliza por frío y finalmente filtrado amicróbicamente para su embotellado.
Ficha técnica